C-level con C de Crecimiento

octubre 14, 2025

La semana pasada estuve medio enfermo. De esos resfriados que no son lo suficientemente graves como para quedarte en cama todo el día, pero sí lo bastante molestos como para sentirte desconectado de la realidad. Una noche, con fiebre y la mente flotando en ese estado raro entre el sueño y la vigilia, tuve una de esas epifanías incómodas que solo llegan cuando tus defensas están bajas:

¿Por qué diablos no le has metido mentalidad de crecimiento a tu propio trabajo?

Durante todos los años que dediqué a montar programas educativos, mentalidad de crecimiento era EL concepto central.

Mi mente ñoña y académica acá me llama a citar a Carol Dweck con referencias APA y todas las de la ley. Pero te lo explico en simple.

Hay dos maneras de mirar tus capacidades. Una, la rígida: “yo soy así”, como si el talento fuese una estatua. Otra, la que nos interesa: “puedo mejorar”, donde el talento es moldeable como la plastilina. La mentalidad de crecimiento es creer que puedes mejorar, versus creer que “así eres” y punto.

En términos ridículamente sencillos: es la diferencia entre “no soy bueno para esto” y “todavía no soy bueno para esto”. Una palabra. Un universo de distancia.

La pieza que falta

Uno de los cuentos que más disfruto leerle a mis hijos es “The Missing Piece” de Shel Silverstein. Se trata de un círculo incompleto que rueda por el mundo buscando su pieza faltante. Canta mientras rueda, ve mariposas, habla con lombrices. Finalmente encuentra su pieza perfecta… y descubre algo terrible: ahora que está completo, rueda demasiado rápido. Ya no puede detenerse a oler las flores. Ya no canta. Al final, suelta la pieza y vuelve a rodar.

En el sector de programas de liderazgo todos quieren venderte la pieza perfecta. “Desarrolla todo tu potencial”. Pero el liderazgo no es un rompecabezas que se termina de armar.

Esto no se trata de sentirte completo, sino de mantener viva la búsqueda del crecimiento y la excelencia.

Llegar a CEO es un gran privilegio. C de Chief, sí. Pero también C de Crecimiento.

Cuatro dimensiones para seguir girando

El modelo de liderazgo multidimensional habla de cuatro perspectivas: Estructuras, Personas, Influencia y Sentido. Durante años, he presentado esto como un enfoque integral para tener una visión más completa como líder.

Hoy debo confrontar una visión alternativa: más que dimensiones para completarte, el liderazgo multidimensional es un camino para seguir buscando. En donde cada dimensión puede ser una invitación a admitir lo que no sabes:

Estructuras – ¿Cuántas veces diseñas procesos u objetivos asumiendo que ya sabes cómo funciona tu organización? ¿Cuándo fue la última vez que preguntaste si tu estructura de roles tiene sentido?

Personas – ¿Realmente entiendes las motivaciones de tu equipo o solo proyectas las tuyas? ¿Cuándo fue la última vez que admitiste que no tienes idea de por qué alguien actúa como actúa?

Influencia – ¿Sigues creyendo que el poder es algo que “tienes” o “no tienes”? ¿O has aceptado que es un juego que nunca terminas de entender completamente?

Sentido – ¿Tu cultura organizacional es algo que construiste conscientemente o es el resultado de mil decisiones en piloto automático?

El liderazgo puede ser para todos, pero hay que ganárselo, sin dejar nunca de crecer y mejorar. Y lo más bonito es que todos, siempre podemos mejorar si aceptamos vernos como círculos siempre dispuestos a andar en búsqueda de esa parte faltante.

Encuentra tu parte faltante

Para terminar quiero proponerte es esto: ¿Y si tu próximo desafío de liderazgo no lo enfrentas tratando de aplicar lo que ya sabes, sino explorando activamente lo que no entiendes?

¿Y si la próxima vez que alguien de tu equipo tiene un problema, en lugar de dar una solución desde tu dimensión favorita (porque todos tenemos una), te preguntas: “¿Desde qué dimensión NO estoy viendo esto?”

¿Y si el objetivo no es ser un líder completo, sino un líder que rueda, incompleto pero pleno en la búsqueda?

Me despido con una pregunta para ti, y es genuina:

¿Cuál es la dimensión de tu liderazgo donde más te cuesta admitir que no tienes ni idea?

Algunos artículos atrás te contaba de la incomodidad que me ha generado meterme a temas nuevos: ventas, marketing.

Reconocer lo que me falta no me hace peor líder. Me hace un líder que todavía puede crecer.

Con gratitud,

Gus