Antes de empezar, les tengo una invitación imperdible: Aquí se Aprende Liderazgo y Faces App ofrecerán un webinar en el que aprenderás a construir tu narrativa de propósito profesional y montarla en una página web hecha por tus propias manos en menos de una hora. Ideal para líderes, profesionales independientes y emprendedores que quieren mejores oportunidades mostrando su trabajo con claridad. Miércoles 17 de diciembre: 2pm hora CDMX, 5pm hora Santiago de Chile. Más info aquí.
Y ahora sí. A lo que vinimos.
Hace unas semanas escribí sobre ornitología estratégica: la diferencia entre pavos reales y golondrinas en nuestras organizaciones. Los pavos reales son esos documentos vistosos que presumimos en presentaciones pero no predicen nada. Las golondrinas en tanto son esos indicadores modestos y ligeros que sí anticipan resultados.
Hoy quiero aplicar esa misma lógica, pero hacia adentro. Porque así como decoramos nuestros planes estratégicos con plumaje que impresiona pero no informa, también decoramos nuestra narrativa personal con propósitos mentirosos que nos hacen sentir mejor en el momento, pero no nos transforman.
Y diciembre es el mes favorito para contarnos esas mentiras sobre nuestro desarrollo de liderazgo.
Mentira #1: “El próximo año sí va a ser diferente”
El 41% de las personas hacen propósitos de año nuevo. Solo el 9% los cumple.
Pero el dato más revelador viene de Strava, que analizó más de 800 millones de actividades registradas por sus usuarios. Descubrieron que la motivación comienza a desplomarse el segundo viernes de enero. Lo bautizaron Quitter’s Day —el día de los que abandonan. Este 2025 cae el 10 de enero. Apúntalo.
El problema es la creencia mágica de que el calendario hace el trabajo por nosotros. Y nos olvidamos de la parte más importante: nuestra propia voluntad.
Te hablaré de Gabriel (obviamente, este no es su nombre real). Dirige una empresa de logística en Culiacán. El otro día en una sesión me dijo que lleva tres años queriendo desarrollar a su equipo directivo.
Cada diciembre, la esperanza. Luego enero, febrero, marzo, y otra vez los incendios, ese sentir que todo depende de ti para mantenerse a flote.
Creo que estas cosas terminan sin ocurrir porque generalmente las hacemos sin método. Y fallamos en aceptar cuando no sabemos.

Mentira #2: “No tuve tiempo”
Esta es quizás la mentira que más nos gusta decirnos. Suena aceptable, hace que los demás vean que trabajas duro. Pero que fuerzas externas te impidieron lograr lo que buscabas.
Pero no fue tiempo lo que faltó.
Alfonso es CEO de una empresa de manufactura. Cuando empezamos a trabajar juntos en su proceso de coaching ejecutivo (nosotros le llamamos Sprint de Liderazgo), me juró que su prioridad número uno era la innovación en procesos. Que no avanzaba porque “el día a día lo consumía”.
Le pedí que su asistente me compartiera su calendario de los últimos tres meses. ¿El resultado? De 400 horas de reuniones, exactamente 19 —menos del 5%— estuvieron dedicadas a iniciativas de innovación. En cambio, tenía 86 horas en juntas de seguimiento operativo que perfectamente podía delegar.
Alfonso tenía un problema de coherencia entre lo que decía que importaba y cómo invertía sus horas.
El calendario no miente. Es un espejo de lo que realmente priorizas.

Mentira #3: “Ya casi lo logro”
Esta es la mentira del horizonte móvil (o la rueda de hámster)
Ya casi tengo el equipo que necesito. Ya casi estabilizo las finanzas. Ya casi puedo dedicarme a lo estratégico.
El ya casi tiene un valor positivo cuando se usa como mecanismo de crecimiento. Es el famoso “no todavía” que nos proponía Carol Dweck para desarrollar una mentalidad de crecimiento.
Pero esconde una trampa: volverse un estado permanente que nos permite sentirnos en progreso sin jamás llegar.
Caer en esto nos acerca la seguridad psicológica del avance, ahorrándonos el sacrificio necesario para alcanzar la meta.

¿Y cómo andamos por casa?
Si has leido Círculo de Líderes lo suficiente, sabes que si voy a ponerme a hablar de mentiras, defectos y pifias en el liderazgo, tengo que también saltar al ruedo y analizar cómo yo mismo caigo en los mismos patrones.
Para mi, la gran mentira de este año año fue “puedo hacer todo esto solo”.
Cuando comencé a dedicarme de tiempo completo a este proyecto, todas las horas que no pasaba frente a mis clientes o prospectos, las pasaba solo. Desde una oficina en el segundo piso de mi casa, fui poniendo ladrillo sobre ladrillo de esta nueva etapa sin una real intención de buscar ayuda.
Siendo un proyecto iniciado con un pequeño capital familiar, contratar personal estaba afuera de la jugada. Lo único que pude poner en otras manos fue el orden administrativo y fiscal, debido a mi total incapacidad de hacerlo.
Y ahora veo que durante gran parte del camino, me resistí a pedir ayuda. Creí que delegar cosas en personas que no trabajaran 100% para mi era imposible. Y que contratar era un lujo que “todavía” no podía darme. Que primero tenía que facturar más, estabilizar más, crecer más.Por suerte, conversaciones con amigos, mentores y personas que ya habían recorrido este camino lograron hacerme ver mi error. Si pude lanzar Aquí se Aprende Liderazgo hace algunas semanas fue precisamente porque dejé de buscar hacerlo todo solo.
El recuento honesto
Antes de que escribas tus propósitos para 2026, te invito a algo diferente: un recuento honesto del 2025.
¿Qué te dijiste este año que sonaba razonable pero en el fondo sabías que no era cierto?
¿Qué excusa repetiste tantas veces que empezaste a creerla?
¿Qué “casi” llevas arrastrando demasiado tiempo?
Yo voy a hacer los míos en estos últimos días antes de las vacaciones (merecidas) que disfrutaré junto a mi familia entre el 19 de diciembre y el 5 de enero.
El próximo año te cuento cómo me fue.
Con MUCHA gratitud
Gus.

