Círculo de Líderes #35
La idea de pararme sobre un escenario y hablar frente a un grupo grande de personas es algo que me genera mucho nervio. Y en unas horas me toca enfrentarlo.
Esta entrada de Círculo de Líderes nuevamente la escribo desde Ciudad de México. Esta vez me tocó venir a liderar una sesión en un evento que convocará a centenares de líderes de instituciones educativas privadas en el país
La gran mayoría de los asistentes no me conoce. No saben de Aquí se Aprende Liderazgo, ni del modelo de Liderazgo con PIES Firmes. Y una de las cosas que más nervioso me pone es pensar en cómo hacer para generar una conexión genuina en un formato masivo.
Quizás a ti también te ha pasado. Enfrentar un auditorio, una sala de juntas, en la que vas a interactuar por primera vez con un grupo de personas con el poder de escucharte o ignorarte.
Aunque me aterra, con el tiempo he aprendido a agarrarle el gustito a este tipo de experiencias. Que creo tienen un beneficio muy fuerte para el desarrollo del liderazgo.
Construyendo influencia
Dentro del modelo de Liderazgo con PIES Firmes está la dimensión de Influencia. Si llegaste acá hace poco y no estás familiarizado con las cuatro dimensiones de este modelo, te cuento que la I de Influencia es donde nos enfocamos en cómo un líder construye el poder necesario para que sus objetivos se logren.
A veces este poder se ve reflejado en recursos, como capital, equipo o tiempo. A veces, esto tiene que ver con negociar y sentirse cómodo en el conflicto. Sea cual sea el escenario, al operar en esta dimensión un líder debe entender dónde está el poder y cómo se mueve. Lograr esta comprensión generalmente toma tiempo.
En cambio, cuando te paras en un escenario sin un historial previo, en frío, entras realmente desprovisto de todo poder. Porque el poder realmente está repartido entre la audiencia. Cada persona en los asientos tiene en sus manos un botón imaginario que puede elegir activar o no. Se trata de su atención.
Así, mucho antes que poder dar a conocer tu historia, de llevar a cabo tus actividades, el primer paso para comenzar a construir influencia como líder ante un nuevo grupo consiste en saber atrapar la atención.
Durante mis estudios de posgrado, aprendí a sentirme cómodo con una de las maneras más accesibles de atrapar esa atención: el humor.
En la clase de la profesora Judith Block McLaughlin, cada clase iniciaba con chistes contados por un par de estudiantes. Aunque pueda parecer algo poco formal, servía mucho para crear un clima más distendido y crear una conexión genuina. A veces el camino hacia los objetivos que buscas está a un chiste de distancia.
Ok. Quizás realmente no abriré con un chiste. En mi clase la expectativa de contar chistes al inicio de cada clase era una decisión ya tomada. Y en este caso asumo con responsabilidad que me falta de habilidad para el humor puede jugar en contra. Pero lo que sí es totalmente necesario es pensar en cómo partir con el pie derecho. Para eso, suele haber solo una gran oportunidad.
3 tips
Más que el humor, yo suelo hacer con consistencia tres cosas que me han permitido mejorar en la tarea de enfrentar grandes grupos y lograr llegar a trabajar con ellos.
Lo primero. Nada como el viejo y querido prepararse. Si bien es cierto la espontaneidad y la naturalidad importan mucho, hay una gran diferencia entre ser natural e improvisar una interacción de 60 o 90 minutos. Hay que tener claridades fundamentales: a quién le estás hablando, por qué están ahí. Y qué necesitan escuchar.
Segundo, busca con obsesión cuál es la historia que conecta. No te enfoques en usar la palabra más técnica o sonar como experto. Busca esa historia, esa vivencia que sabes conecta con lo que tu audiencia necesita escuchar. Y no tiene que ser un triunfo. La vulnerabilidad bien dosificada genera más confianza que cualquier credencial.
Y tercero, escuchar antes de hablar. Si estoy en una mesa con líderes que llevan 20 años dirigiendo escuelas en contextos que no conozco, mi primer trabajo es entender, no enseñar. La influencia nace de la curiosidad genuina, no del PowerPoint perfecto. Esto es más difíciles con grupos más grandes, así que para lograr el mismo efecto, algo que hago es usar preguntas en mis presentaciones. Y realmente darme el tiempo de escuchar.
Quizás esta semana tu también te enfrentes al desafío de presentar frente a un gran grupo. Antes de vivir la experiencia, pregúntate:
→ ¿Qué necesitan escuchar las personas frente a ti, versus lo que tú quieres decir?
→ ¿Cuál es la historia más honesta que puedes contar para conectar?
→ ¿Estás escuchando para entender, o escuchando para responder?
→ ¿Tu influencia se construye desde la curiosidad o desde la autoridad?
La próxima semana les cuento cómo fue la jornada en CDMX. Espero tener buenas historias que compartir.
Con gratitud,
Gus

