La sopa de letras que me enseñó a liderar más lento

octubre 28, 2025

Hace dos semanas escribí sobre mentalidad de crecimiento mientras peleaba con un resfriado.

Esta semana, el turno de estar enfermo le tocó a mi hijo menor. Y en una mañana de cuidarlo, aprendí algo muy valioso sobre la paciencia que quiero compartir contigo.

“Papá, ¿me haces una sopa de letras?” Me haces una sopa de letras.

Mi hijo de cinco tuvo que quedarse en casa recuperándose. Y yo con él, intentando trabajar.

Mi primer impulso: abrir el iPad, buscar una app, problema resuelto en 30 segundos.

Pero él quería una en papel, que pudiera tachar con lápiz.

Así que como en casa no hay impresora, decidí hacérsela a mano.

Si conocieran a detalle mi caligrafía, entenderían por qué esa respuesta me generó sorpresa. Supongo que imaginé que al lograr darle a mi hijo lo que pedía podría conquistar unos 30 minutos de trabajo sin distracciones.

sopa de letras hecha por papá a su hijo

Nunca reparé en lo tardado que es hacer algo como una sopa de letras a mano

Tuve que planificar. Decidir el tamaño de la cuadrícula. Escoger palabras apropiadas para su edad. Trazar líneas rectas (una tragedia geométrica). Colocar las palabras estratégicamente. Rellenar los espacios vacíos con letras aleatorias que no formaran palabras accidentales.

Cada paso requería atención. Precisión. Tiempo.

Y justo cuando estaba a la mitad, mi hijo se acercó.

“Wow, qué buena te está quedando, papá.”

Se sentó a mi lado. Empezó a hacer preguntas. “¿Por qué pusiste esa palabra ahí?” “¿Cómo sabes qué letras poner?”

De repente, hacer una sopa de letras dejó de ser una tarea y se convirtió en tiempo de calidad juntos.

¿Qué estaba modelando sin darme cuenta?

En el artículo anterior de Círculo de Líderes te hablé de la pieza faltante, eso que nos impulsa a buscar siempre la mejora como líder.

Hoy me tocó profundizar esa lección. En ese camino de búsqueda, hay algunas cosas que vale la pena hacer lento.

Esa mañana mi hijo pudo ver que:

  • Los procesos también tienen valor, no solo los resultados
  • La paciencia es una forma de cariño y cuidado
  • Lo manual tiene una profundidad que lo digital no siempre captura
  • El esfuerzo visible genera conexión

Conectar el iPad hubiera sido eficiente. Instantáneo. Pero ¿hubiera sido lo mejor?

aburrida sopa de letra hecha por Sora para este artículo

La eficiencia como enemiga del liderazgo

Vivimos en un mundo obsesionado con la optimización. Acelerar procesos. Eliminar fricciones. Automatizar todo lo automatizable.

Y tiene sentido. La velocidad es ventaja competitiva.

Pero lideramos personas, no máquinas. Y las personas no aprenden solo de resultados inmediatos. Aprenden de ver el proceso. De estar presentes mientras las cosas toman forma.

¿Cuántas conversaciones importantes cortamos porque “no tenemos tiempo”?

¿Cuántas decisiones precipitamos porque la presión por resultados no da espacio para reflexión?

¿Cuántos equipos destruimos porque preferimos la velocidad sobre la construcción de confianza?

La paciencia es una competencia clave de liderazgo.

En el mundo de la IA y la automatización, la paciencia deliberada se vuelve disruptiva.

Y no hablo de lentitud por incompetencia. Esa tienes que saber identificarla y cortarla rápido. Hablo de elegir conscientemente el ritmo adecuado para cada situación.

Estructuras: Debes saber identificar qué procesos deben acelerarse. Y cuáles requieren maduración.

Personas: La confianza no se construye a la carrera. Se cultiva con consistencia.

Influencia: Las alianzas sólidas toman tiempo. Los atajos pueden llevar a la desconfianza.

Sentido: Las narrativas poderosas que inspiran no se declaran y se imponen. Se construyen y se consolidan con paciencia.

Hacer esa sopa de letras me recordó que no todo lo valioso puede medirse en los parámetros tradicionales de eficiencia.

Al final, terminé la sopa. Mi hijo la resolvió en minutos (menos de los que anticipé). Pero lo que quedó no fue el producto final.

Quedó el recuerdo de estar juntos. De verme esforzándome por algo simple pero importante para él. De que su papá eligió lo lento sobre lo rápido.

Antes de despedirnos, te invito a conectar contigo mismo

¿Estás optimizando tanto que perdiste de vista lo que realmente importa?

¿Tu equipo te ve tomándote el tiempo de hacer las cosas bien, o solo apurando resultados?

¿Qué les estás modelando sobre paciencia, proceso y presencia?

Anímate a hacer tu propia sopa de letras. Aunque tu caligrafía sea un desastre.

Con gratitud (y letras chuecas),

Gus