Círculo de Líderes #34
En una sola palabra, gratitud. Así cabe caracterizar este viaje de un mes.
Mientras escribo esto ya estoy de regreso en Ciudad de México, aprovechando la escala larga del vuelo hacia Culiacán y disfrutando deliciosos de unos huevos montados (te amo Chile, pero México sin duda gana en el ítem comida deliciosa). Sin jetlag, pero con la cabeza aún procesando los detalles de la vida entre dos países.
En las últimas horas del viaje me puse a hacer un recuento con Claude Cowork.
En 27 días tuve 81 reuniones. Entre sesiones de programas uno a uno con clientes en Chile y en México, entrevistas para un diagnóstico organizacional en la línea de consultoría, jornadas de trabajo con los equipos de los principales proyectos que arrancan este año, reuniones con prospectos, y cafés con personas que llevaba un tiempo querer conocer.
Y en medio de esa locura, también hubo espacio para almuerzos, desayunos, cenas o breves viajes con queridos amigos y familia. Disfruté el ocaso del verano del cono sur, me bañé en el bello y frío océano Pacífico, subí cerros, fui a ver a mi querido Santiago Wanderers al estadio (y perder, como suele suceder) conocí a mi primer sobrino, disfruté de tiempo con mi padre y mis hermanos…

En lo que espero el vuelo que me reunirá con mi familia en México, me siento súper agradecido por tanta vida. Y también porque uno de los factores más importantes en el nacimiento de Aquí se Aprende Liderazgo era comenzar a construir una etapa de vida con más presencia en Chile. Y aunque requirió grandes dosis de planificación y esfuerzo, se logró el primer viaje de esta empresa binacional.
La trampa del “lo haré cuando”
Durante este tiempo de agenda alocada, tuve muchas veces que enfrentar la tentación de poner cosas en pausa. Este año estamos trabajando en muchos proyectos complementarios a los programas centrales de la empresa, esperando abrir nuevos formatos para aportar valor a los líderes de nuestra región latinoamericana. En medio de este torbellino de reuniones, fue difícil seguir impulsando el avance de estas iniciativas.
Seguro te ha pasado. “Cuando termine este cierre de trimestre comenzaré al fin a hacer ejercicio”; “cuando se concrete al fin la venta de ese proyecto grande podré pasar más tiempo con mi familia”.
La verdad es que cuando realmente te tomas en serio liderar, las cosas nunca se calman. Sobre todo si además estás eligiendo liderar en un contexto de innovación, creando una empresa u organización, un producto, un partido político, o cualquier cosa que no exista.
En este viaje decidí no postergar nada porque ninguna iniciativa tiene que pagar por mi el costo de decidir liderar un negocio desde dos países. No sé si en el largo plazo esto resulte siempre sostenible, ni tampoco si sea la mejor decisión en términos estratégicos. Pero es la realidad de hoy. Y es importante recordarte siempre que los retos que debes vivir son siempre un privilegio.

Las cuatro dimensiones, en vivo
Si llevas tiempo leyendo Círculo de Líderes, sabes que no sólo en la oficina se lidera con PIES Firmes. En este caso, cada una de las dimensiones me permite reflexionar un poquito lo que permitió lograr esta positiva experiencia de operar el negocio un mes desde Chile.
P de Personas — Este viaje tenía un profundo sentido humano. Iniciar nuevos proyectos y cerrar otros con la cercanía que sólo puede transmitirse mediante un abrazo en persona. Sostener cada compromiso, cada hora de conversación, independiente del calor o del cansancio. Cada persona con la que estuve en 27 días fue prioritaria. Esa fue mi principal forma de honrar el tiempo lejos de casa y de mi familia.
I de Influencia — Liderar un negocio en dos países obliga a aceptar una dosis alta de incertidumbre. Hay que saber aceptar no tener control en todo. Confiar en la capacidad de acompañar a equipos en la tarea de avanzar con autonomía sin estar ahí presencialmente. Y sobre todo invertir en uno de los principales activos del siglo 21: CONFIANZA. E de Estructuras — Sin el respaldo financiero, logístico y operativo, este viaje hubiera sido un desastre. Es el primer viaje que paga 100% la empresa (no los ahorros familiares). Gestionar un calendario de manera eficiente (primero las dos semanas, después la última quincena) respetando bloques para trabajo profundo, deporte, traslados. Una experiencia así no se improvisa.
S de Sentido — ¿Por qué hice este viaje de esta manera? Obviamente quise sacar el máximo provecho al presupuesto invertido en los tickets de avión. Pero lo principal, fue iniciar este trimestre del año con mucha fuerza. Durante este tiempo trabajé duro, y también disfruté mucho mi vida personal y familiar. Viví al 100%, y esto es una de las creencias más importantes.
¿Dónde estás tú?
Obviamente no me refiero a la locación física en la que te ubicas. Sino a la metafórica. ¿Estás donde quieres o dónde necesitas estar para vivir tu vida al 100% y para liderar con PIES firmes? Y lo más importante, ¿estás ahí porque quieres estar, o porque la vida nada más te puso ahí?
Yo llego de vuelta a México con gratitud por lo vivido y también a seguir viviendo. Acá en este país hay mucho que hacer, familiar y profesionalmente.
Así que ahora comienza la labor de diseño de prioridades del próximo trimestre. Pronto espero compartirte algo al respecto.
Con gratitud (y poquita nostalgia)
Gus

