Círculo de Líderes #44
Hace un tiempo trabajé con una organización de sociedad civil que recibió, casi de la nada, un proyecto importante. Llegó por una buena relación, traía recursos financieros sólidos y se aceptó rápido. La decisión, tomada desde la dirección ejecutiva, era obvia: era una oportunidad que no se podía dejar pasar.
A las cuatro semanas, el ambiente del equipo se había puesto muy tenso. La directora ejecutiva me compartió su diagnóstico: “Este proyecto los desmotivó”.
Pero cuando me senté con el equipo, escuché otra historia.
Nadie sabía cuál de los proyectos activos perdía prioridad para hacerle lugar al nuevo.
Los roles que antes eran claros ahora se cruzaban porque tres personas estaban haciendo lo que antes hacía una.
Nadie se había sentado a rediseñar la operación. Solo se había aceptado más trabajo.

No recurras a la vieja confiable
Apelar a la motivación es como un comodín para muchos líderes.
Hacerlo pone el problema en otro, no en ti.
Si el equipo está desmotivado, hay que motivarlo, hablarles, reconectarlos con el propósito, hacer una off-site, leerles un libro de Simon Sinek.
Pero esto la mayoría de las veces no funciona.
Porque en casos como el que te comparto, no es un tema de voluntad de la gente, sino de momentos en los que las cosas operan de forma caótica.
Cuando un equipo no sabe qué priorizar, qué dejar de hacer, cómo se decide o quién decide, casi siempre es porque está fallando lo estructural. No lo personal.
No recurras a la vieja confiable de leer “actitud” cuando deberías estar leyendo “estructuras”.
Reenfoca tu liderazgo
Si tienes un problema con el rendimiento de tus equipos, no partas sospechando que se debe a un problema de actitud.
Aunque esto sea así, se trata de una hipótesis floja, que te impedirá buscar otras causas. Así nunca encontrarás otras cosas que también es importante mejorar.
Algo que siempre digo a mis clientes es que cada vez que sientan que la satisfacción con sus equipos tambalea, se pregunten si últimamente se han asegurado de que estén claros: los roles; las prioridades; los procesos y los acuerdos sobre cómo se trabaja.
Si esto no está garantizado, esa actitud que te molesta es el precio que debe pagar tu organización por un mal diseño. Y eso no te lo arregla ningún speaker motivacional.
Tu trabajo como gerente, como dueño o como directivo es asegurarte de que las personas en tu organización cuentan con las condiciones para que su talento y esfuerzo no se pierda en la confusión.
Con gratitud,
Gus
PD:
1. Si aún no lo has hecho, te invito a escuchar el primer episodio del podcast Aquí Se Aprende Liderazgo. Este jueves estrenamos el segundo.
2. Si estás en Guasave, Guamúchil o Los Mochis: el próximo 28 de mayo lanzamos —en alianza con Infocus Consultores— el programa presencial Mentalidad para crecer bajo presión, diseñado para empresarios, directores, gerentes, mandos medios y líderes que hoy necesitan responder mejor cuando hay presión, desgaste o retos en la operación. Serán dos días de trabajo práctico conmigo, aterrizando herramientas para sostener el enfoque, dar mejor feedback y convertir obstáculos en acciones concretas.


