Regresar de vacaciones sin correr

julio 28, 2026

Vengo llegando de 10 días maravillosos sin trabajar para tomar unas vacaciones junto a mi familia. No mail, no newsletter, no podcast, no propuestas, pagos, proveedores. Nada. Y cuando volví a la oficina ayer, todo estaba en orden.

En esta era en la que quizás te toque salir y regresar de vacaciones, quiero que reflexionemos juntos sobre la importancia de un liderazgo que siga ahí inclusive cuando tú no estás. 

Tal como escribí en este post en Linkedin ayer, este viaje fue una oportunidad muy buena de desconexión total y de reconexión con otras partes de mi vida que también son muy importantes. 

Siempre es bueno recordar que poder hacer eso es un privilegio y agradecer tener los medios económicos, la salud y la energía para hacerlo.

Pero también es importante destacar la capacidad de encontrar la voluntad de hacerlo.

Si estás emprendiendo o tienes un trabajo muy exigente, sabes que esto último no es nada sencillo. 

El pensar en la montaña de pendientes y urgencias por resolver que te estarán esperando al regresar pueden hacer que la idea de irte de vacaciones resulte más estresante que relajante.

Saber desconectar con esa realidad requiere más que las ganas. Y hacerlo de buena manera es algo que está en tus manos como líder.

Diseña lo que quieres encontrar al volver

Después de 10 días de desconexión total, con playa, mundial, pesca, paseos, albercas y mucho calor, volví al trabajo y todo estaba en orden. 

Ningún incendio. Ningún cliente perdido. Ninguna conversación urgente que hubiera explotado por mi ausencia.

Esto pasó porque silenciosa y meticulosamente he construido procesos y un pequeño equipo que no dependen de que yo esté mirando lo que ocurre todo el tiempo.

Esto fue posible porque la libertad de salirte de la cinta trotadora en la que ibas a toda velocidad antes de vacaciones y poder volverte a subir no viene de las ganas, sino de los sistemas que construyes. 

Piénsalo al revés. Si tú no puedes tomarte diez días sin que tu equipo se detenga, el problema rara vez es que no sepas descansar. Lo que pasa es que la operación está montada sobre tu presencia. 

Sé que es más fácil leerlo que hacerlo. Pero te quiero invitar a que diseñes lo que deseas encontrar al volver de una ausencia usando una dimensión clave del modelo de Liderazgo con PIES Firmes: estructuras.  

Justo esa dimensión aburrida en la que nadie quiere pensar en el último día antes de salir de vacaciones es la que te permitirá comprar esa libertad que anhelas. Piensa en lo siguiente y toma decisiones claras al respecto:

  • Identifica las decisiones que tu equipo sí puede tomar en tu ausencia y las que no. Escribe esas decisiones y designa tomadores de decisión con nombre y apellido durante el tiempo que estarás afuera.
  • Identifica qué procesos requieren sí o sí de tu participación. Si son vitales o críticos, anticipa tu participación mediante reglas y criterios claros. Si no son vitales, pueden esperar. 
  • ¿Qué define qué es un incendio que justifica que te busquen durante tus vacaciones? Si no puedes pensar en ninguno, no tengas miedo a programar esa respuesta automática.

No persigas el tiempo perdido

Hace poco me tocó cerrar la primera temporada del podcast de Aquí se Aprende Liderazgo diciendo que la paciencia deliberada no es lentitud

Esto implica que como líderes tenemos que recordar que tenemos en nuestras manos el poder de elegir conscientemente el ritmo que cada situación necesita.

No tenemos porqué asignarle a todo la misma urgencia. 

Claro, si estalla una crisis que arriesga la reputación de tu negocio, esa mañana de pesca puede esperar. Pero si no es algo de vida o muerte, puede ser resuelto por alguien más o esperar.

Y esta paciencia deliberada también implica evitar correr detrás del tiempo perdido. 

Te fuiste una semana o dos. Sí, los pendientes se acumularon. Pero no tienes por qué forzarte a resolverlos todos a todo vapor para poder recuperar terreno. 

Si durante tus vacaciones realmente lograste descansar, reconectar con personas importantes para ti y con dimensiones de tu vida que tenías postergadas, felicidades. 

Eso alimentará una claridad que a la larga es mucho más valiosa para un líder que la prisa. 

Con mucha gratitud,

Gus