¿Qué aprende tu equipo al mirarte?

septiembre 15, 2026

Al igual que nuestros hijos aprenden de nosotros mediante nuestro comportamiento, los equipos que lideramos están todo el tiempo aprendiendo de lo que hacemos. Y cuando enfrentamos mucha presión, todo eso se agudiza. 

En esos escenarios, la atención de toda la organización se vuelca hacia sus líderes en búsqueda de respuestas y claridad. No hay otro momento mejor para cuestionarse qué es lo que realmente aportas como líder que cuando estamos bajo presión.

La presión permite ver de qué está hecho un líder y también una organización. Es en esos momentos donde aprendemos si es que la estructura aguanta, si se cae o si sale fortalecida. 

Hace dos ediciones escribí que nadie lidera en un vacío, que el terreno pesa mucho más de lo que reconocemos cuando evaluamos a alguien. La semana pasada escribí que, bajo presión, nuestros juicios sobre la gente se vuelven fijos, y que de ahí sale buena parte del micromanagement. 

Esta semana quiero mirar el otro lado de la misma moneda. No lo que la presión te hace a ti, sino lo que la presión, a través de ti, le enseña a tu equipo.

Tu equipo no aprende lo que dices

En un año tranquilo tu equipo aprende de muchas fuentes: de formaciones, de sus pares, de sus propios aciertos, de la cultura que se supone que la organización tiene. Bajo presión, la atención se concentra y todo el mundo mira hacia arriba para saber qué se vale ahora.

¿Qué actitudes y valores modela el jefe? ¿Qué se reconoce ¿Qué se castiga? Este es el tipo de preguntas que generalmente el equipo va a estar haciéndose. 

En un desayuno con empresarios que tuve la semana pasada, hablamos de cómo distintos dueños de negocio y directores de organizaciones habían vivido momentos así. Reabrir escuelas en la pandemia de covid, crecer el impacto y la facturación de una empresa de servicios, reaccionar a accidentes de los trabajadores.

En todos los casos, lo que funcionó bien dependió más de lo que se hizo que de lo que se dijo. Y dentro de ese campo de acción, fue vital lograr enfocarse en aquello sobre lo cuál si podía existir una sensación de control. 

Obviamente, cuando se trata de enfrentar la presión, es necesario el desahogo. Vale la pena entrar a dinámicas en las que expresemos cómo nos sentimos respecto a lo que ocurre y que opinemos sobre las variables que crean toda la complejidad que nos toca vivir. Pero hasta ahí. Porque si nos quedamos mucho tiempo en eso, probablemente esas opiniones se convertirán en excusas. Y esos factores externos, se convertirán en barrotes.

Enfrenta la presión con PIES firmes

En el desayuno pudimos plantearnos cómo leer un escenario de presión desde el modelo de liderazgo con PIES Firmes. Y quiero compartir ese ejercicio contigo. Piensa en tu momento de mayor presión de este año y recórrelo:

  • Personas. ¿Cómo afecta la presión que se vive la confianza y la energía de tu equipo? ¿Siguen aprendiendo a mejorar en medio de esa circunstancia, o solo están aguantando?
  • Influencia. ¿Qué intereses pueden estar entrando en conflicto desde que la presión apretó? ¿Hay alguna negociación dura estás evitando porque “no es el momento”?
  • Estructuras. ¿Cómo estamos entendiendo hasta qué punto respetar o alejarnos de los procesos que funcionan normalmente? ¿Quién decide qué, a qué ritmo y con qué recursos? 
  • Sentido. ¿Qué respondería tu equipo si les preguntas por qué vale la pena hacer un esfuerzo extra para responder a esta presión? 

Estas preguntas son el tipo de actividad que se realiza en el programa Mentalidad para Crecer Bajo Presión, que estaremos ofreciendo junto a Infocus Consultores en Los Mochis los días 24 y 25 de septiembre. Si no estás en Sinaloa y lo que leíste arriba te describe, podemos hablar para encontrar maneras de llevar el programa a tu ciudad.

Nos leemos la próxima semana.

Gus

PD: esta semana hay fiestas patrias en México y en Chile. ¡Felicidades a los dos pueblos que llevo en el corazón!