Hace poco me metí a una liga de tenis. Llevo sólo dos partidos, que gané luchando y quizás batallando un poco más de la cuenta con los nervios y la falta de una estrategia para jugar. Puntos larguísimos, partidos que se estiraron mucho más de lo que debían. Jugar a los 41 es muy distinto a jugar a los 15. Así que para prepararme mejor mentalmente para estos partidos comencé a buscar videos de estrategia.Y terminé dando con uno que analiza y explica patrones en partidos competitivos desde lo que dicen los datos.
Sé que este no es un newsletter enfocado en temas deportivos. Pero la lección de liderazgo que saqué en limpio del video vale la pena. Así que no te vayas.
¿Dónde vive el triunfo?
Uno de los datos que más o menos todo jugador de tenis conoce es que la mayoría de los puntos en los partidos no son ganados, sino perdidos.
Aunque tú los ganes, dos de cada tres puntos que obtienes provienen de un error de tu rival. Por tu propio mérito (tiros ganadores) sólo uno de cada tres.
Pero esta no es la lección que quiero compartir. Jamás te voy a decir “dedícate a no equivocarte y vas a cumplir tus metas del año”.
Pero lo que sí aplica para ti como líder es saber encontrar con precisión donde vive el triunfo.
Como tenista, una de las sensaciones más bonitas es sentir que estás pegando bien. Que te estás moviendo bien. Y una de las formas más comunes de lograr eso es a través de peloteos largos, en los que tu oponente también logre pegar bien.
Pero la data dice que ese es el camino que hay que evitar.
Porque casi el 70% de puntos ganados en torneos provienen de jugadas en las que se golpea la pelota menos de tres veces.
Saque, devolución, un golpe más, y se acabó el punto. En esos golpes vive la mayor parte del triunfo.

Encuentra tus tres primeros golpes
A cinco meses del cierre del año, es poco probable que tu problema sea trabajar poco. Más bien, es probable que estés imaginando ganar con iniciativas largas, proyectos infinitos con varios actores clave al mismo tiempo.
Y tal como en el tenis, eso puede ser sólo una fantasía.
Cuando hice este ejercicio, tomé decisiones difíciles. Cancelé viajes que me ilusionaba hacer (nos veremos más tarde, Buenos Aires) pero que no eran clave. Postergué proyectos que me iban a divertir mucho pero que no suman a cerrar lo más arriba posible en diciembre 2026.
Al final, esto es un tema de humildad. La necesaria para recordar esa vieja máxima sobre los recursos finitos. Y para dejar de soñar con ganar cada punto peloteando salvajemente a lo Nadal en su prime.
¿Cuáles son los tres objetivos que, si los consigues antes de diciembre, se llevan el 70% del valor de tu año? Ahí reside tu triunfo.
Nos leemos en 7 días.
Con gratitud,
Gus

