Micromanagement: ¿Cuánto cuesta decidir que tu equipo no es estratégico?

septiembre 08, 2026

Hace un par de meses, Poncho Mendoza escribió en su newsletter una frase sobre lo que está viendo en las empresas de Culiacán. Además de ser CEO de Infocus Consultores Poncho es un amigo y gran mentor. La frase es esta:

“Los directivos se sienten solos, piensan que sus gerentes no son estratégicos, por lo que se han tenido que meter a hacer micromanagement y hacer correcciones al detalle en la operación”.

En otras entradas de este newsletter te he contado que en Sinaloa las cosas no están fáciles. Cuando leí esta frase la dejé guardada en el archivo con las ideas para escribir cada semana. Y volví a ella porque este jueves vamos a Los Mochis a hablar con empresarios sobre cómo liderar bajo presión. 

¿Qué pasa en una organización cuando los líderes se sienten solos? La realidad que describe Poncho en su frase es más fuerte y común de lo que muchos quisiéramos. Romper esa soledad es parte importante de la misión de Aquí se Aprende Liderazgo. Y las consecuencias de que eso ocurra son el origen de un problema común: el micromanagement. 

Creencias y realidades

La psicóloga Carol Dweck se hizo conocida por un concepto que quizás ya has escuchado antes: mentalidad de crecimiento. Este concepto se define en oposición al de mentalidad fija, el cual define la inteligencia como algo que se tiene o no. Así, una mentalidad de crecimiento implica creer que la inteligencia se construye. 

Te cuento sobre este concepto porque creo que, en gran medida, lo que hay detrás del micromanagement es una mentalidad más fija que de crecimiento respecto a lo que las personas en tu equipo pueden lograr. 

Si no crees que las personas tienen pueden desarrollar nuevas y más avanzadas habilidades, es muy lógico que a la hora de enfrentar retos más duros de lo habitual, consideres necesario tomar un rol más activo en los procesos y las tareas clave. 

Desafortunadamente, en la realidad no podemos volver al pasado. Así que nunca sabremos si los resultados hubieran sido mejores confiando en la capacidad del equipo de crecer frente a la adversidad. Ahí habrá siempre un sesgo, definido por preferencias y creencias de quienes tienen el mayor poder para tomar decisiones. En la práctica, aunque los resultados terminen siendo positivos, convencerse de que el micromanagement es la solución es una conclusión sesgada.

La consecuencia que merece atención es que finalmente se termina cayendo en una profecía autocumplida. La creencia de que el equipo no puede se traduce en una decisión que le impide intentarlo. Y así, las capacidades no se desarrollan. Y el crecimiento no llega.

Miedo y decisiones

Viviendo en Culiacán he podido ver de cerca lo que le hace a un equipo directivo operar meses en un contexto que no eligió. Ya son más de dos años viviendo en un escenario de incertidumbre constante producto de la violencia y la inseguridad. Está difícil tener una perspectiva optimista para muchos negocios.

Cuando el terreno se mueve así, pasa algo predecible con nuestros juicios: se emiten bajo presión, más rápido, con menos evidencia, y se sienten de vida o muerte. Aunque tiene consecuencias negativas, el micromanagement hace sentido. Nos permite volver a la vieja confiable: resolverlo nosotros. 

Bajo presión, hay menos margen para fallar. Y desarrollar las capacidades de un equipo implica aceptar cierto nivel de fallo. El error es una de las mayores oportunidades de aprendizaje, si existe buena retroalimentación. Pero la presión hace muy tentador abandonar la aspiración a construir esa cultura de mejora continua.

Mantenerse firmes en la convicción de desarrollar liderazgos a tu alrededor implica altas dosis de otro concepto que quiero traerte: grit. Aunque no tiene una gran traducción al español, este concepto acuñado por la psicóloga Angela Duckworth ofrece un camino alternativo al micromanagement. 

En vez de concentrar todo en ti, delega considerando los talentos de los que dispone tu equipo. No lo hagas sin esa sintonía muy fina que se da cuando realmente entiendes muy bien las fortalezas que tienen. Entrega esas responsabilidades con altas expectativas. Desarrollar esos talentos requiere esfuerzo. Y esos talentos, multiplicados por aún más esfuerzo, se traducen en logro. 

Recuerda, sólo puedes llegar más rápido. Pero junto a tu equipo llegas más lejos.

Nos leemos la próxima semana.

Gus

PD: Si te interesaron los temas de esta edición, te invito a explorar el sitio informativo de nuestro programa Mentalidad para Crecer Bajo Presión, que estaremos ofreciendo en Los Mochis los días 24 y 25 de septiembre.

Información e inscripciones: https://infocusconsultores.com/mentalidad-para-crecer-bajo-presion/ o WhatsApp al +52 667 502 6298.