Nadie lidera en un vacío

septiembre 01, 2026

La semana pasada escribí sobre la inmunidad al cambio. En distintas conversaciones que surgieron a partir de ese artículo apareció una idea una y otra vez: el contexto.

Nadie lidera en un vacío.

Parece una frase demasiado obvia como para dedicarle un artículo. Pero a veces olvidamos cuánto el momento, el lugar, las relaciones, las reglas y el ambiente que nos rodean moldean lo que somos capaces de hacer.

Por eso vale la pena explorar cómo podemos volvernos más conscientes del contexto en el que intentamos liderar.

Entre techos y acantilados

Seguramente has escuchado del concepto de techo de cristal: las barreras sistémicas que dificultan que mujeres y grupos históricamente marginados accedan a posiciones de mayor responsabilidad.

La semana pasada una amiga que trabaja en consultoría de sustentabilidad corporativa escribió sobre otro concepto menos conocido: el acantilado de cristal.

Éste describe cuando las personas pertenecientes a estos grupos logran finalmente acceder a posiciones de alto liderazgo, pero lo hacen con mayor frecuencia en momentos de crisis con una alta probabilidad de fracaso.

El camino del liderazgo no es fácil. Cuesta llegar a esa posición desde la cual buscas desplegar tus capacidades. Y cuando llegas, puede que estés recibiendo una bomba a punto de estallar. Insisto, el contexto importa.

Por eso es importante aprender a distinguir qué parte de un problema depende de nosotros y qué parte pertenece al sistema del que formamos parte.

Sin embargo, vivimos en una cultura que suele tratar al líder como si fuera la ecuación completa.

Los hábitos del líder exitoso.

La mentalidad del líder exitoso.

Las habilidades del líder exitoso.

Pero ¿qué pasa con el lugar en el que ese líder intenta hacer todo eso?

Reconocer el peso del contexto no significa caer en el victimismo ni en profecías autocumplidas. Implica que tenemos que aprender a procesar lo que nos rodea —para bien o para mal— como parte del trabajo de liderar.

¿Dónde pones tus PIES como líder?

Hace años, un querido amigo, gran líder y probablemente el mejor jefe que he tenido, me dijo una frase que nunca voy a olvidar:

“El corazón y la cabeza sólo pueden estar donde están nuestros pies”.

No podemos separar al líder del contexto.

Cuerpo y mente, tripa y cerebro, nos permiten navegar cada día en un mundo complejo e incierto. Y ese mundo tampoco está separado de nosotros.

Humberto Maturana utilizaba el concepto de acoplamiento estructural para describir la relación entre los seres vivos y su entorno. El ambiente ofrece posibilidades y restricciones qué moldean como actuamos. Y al mismo tiempo, nuestra acción transforma el entorno y la forma en la que éste nos afecta, cambia.

Esa idea es central en los procesos de coaching que desarrollamos en Aquí se Aprende Liderazgo.

En la primera etapa del programa, los participantes definen las ambiciones que quieren alcanzar. Para que una ambición sea relevante desde el liderazgo, debe contener una doble transformación: algo tiene que cambiar en la persona que lidera y, a través de ese cambio, algo debería cambiar también en la organización que conduce.

Pero antes de construir un plan de acción, necesitamos entender el terreno sobre el cual se intentará producir ese cambio. Y para eso usamos el modelo de Liderazgo con PIES Firmes.

Personas

¿Quiénes son las personas que forman parte de este contexto y qué están viviendo hoy?

¿Qué experiencias, expectativas y relaciones están condicionando la manera en que interpretan lo que ocurre?

Influencia

¿Qué intereses, tensiones y relaciones de poder están en juego?

¿Quién puede hacer posible el cambio que buscas? ¿Quién podría frenarlo? ¿Qué está realmente en disputa?

Estructuras

¿Qué reglas (escritas o no) definen lo que se permite hacer realmente en la organización?

¿Qué límites y posibilidades ofrece la realidad concreta de la organización, su equipo, su presupuesto, su organigrama? 

Sentido

¿Cuál es la narrativa dominante respecto a lo que la organización ha sido, es y seguirá siendo?

¿Qué grado de coherencia hay entre los valores que se viven a diario y cómo se comparan a los que existen en el papel?  


El peor error que puedes cometer como líder es vivir obsesionado con tu reflejo en el espejo. 

Liderar implica comprender dónde estamos parados, qué posibilidades nos ofrece ese contexto y al mismo tiempo, qué podemos cambiar en él. 

La inmunidad al cambio de la que escribí la semana pasada nos invitaba a mirar algunas fuerzas que viven dentro de las personas y que hacen que cambiar sea difícil.

Y esta semana el foco está en el otro lado de la ecuación: las fuerzas que viven alrededor de nosotros y condicionan lo que podemos hacer. Sólo en ese terreno podemos realmente anclar nuestros pies de manera firme.

Con gratitud,

Gus