Un año después del salto

junio 30, 2026

Un año después del salto

Hace exactamente un año, el 26 de junio, salió la primera edición de esta newsletter.

Nació apenas dos meses después de tomar una de las decisiones más importantes de mi vida profesional: dejar lo conocido y dar el salto a esta nueva etapa. Apostar de lleno por Aquí Se Aprende Liderazgo.

Cincuenta ediciones después, seguimos aquí. Y eso no es poca cosa.

Así que esta edición es distinta. Nada de casos de clientes. Hoy te comparto lo que aprendí emprendiendo este último año, por si estás emprendiendo (o coqueteando con la idea) o viviendo el inicio de una etapa desafiante como líder.

1. Ponte cómodo en la incomodidad

La incomodidad no se va. La “tranquilidad” es una sensación que no vendrá nunca de sentir que ya está todo hecho y todo superado.

La incertidumbre sobre el futuro, la hoja en blanco cada mañana, el grado de competitividad en tu nicho en el mercado son cosas inherentes a la apuesta que hiciste.

Lo que debe cambiar es tu relación con eso.

La incomodidad es un movilizador fuerte. Tienes que aprender a trabajar con ella como copiloto, sin que te estreses ni te paralices.

Y para ello, la respuesta es contraintuitiva: no te dediques sólo a trabajar. En mi caso, tener tiempo para pasar al aire libre, practicando deportes y estando presente en las rutinas diarias de mis hijos ha sido fundamental.

2. Las relaciones lo son casi todo

Durante este año, creo que lo más valioso que hemos construido no son nuestros programas, sesiones o plataformas como ésta. Sino las relaciones con personas.

Cada cliente, cada conversación, cada colega que me recomendó, cada quien que respondió un correo que parecía olvidado.

El proyecto crece por relaciones, no por algoritmos.

Aunque es importante tener una buena presencia digital, la confianza no se escala con un anuncio: se construye en conversaciones de calidad.

Cuida a las personas que te rodean hoy. Esa práctica y esa habilidad será clave cuando des el salto a una nueva aventura.

3. Encuentra TU camino

Hay una cantidad abrumadora de información sobre cómo emprender. Unas opciones más serias que otras. Pero casi todas te dicen lo qué funcionó para alguien más.

Aunque haya mil caminos publicados, solo hay uno que es realmente tuyo. Y ese tienes que construirlo y vivirlo para entenderlo.

Copiar lo que funciona a otros te puede ayudar a avanzar más rápido, pero no puedes copiar el camino entero de otra persona.

Tienes que descubrir esa forma que es sólo tuya. Desde tu historia, voz y forma de hacer las cosas. El mapa lo dibujas y lo recorres tú.

4. Busca siempre TU restricción

Esta me la enseñó un mentor muy importante durante este proceso. Según la teoría de restricciones: en todo sistema hay un cuello de botella que limita el flujo de todo lo demás.

Una de las cosas que más ansiedad te puede generar es querer mejorar todo a la vez: el marketing, la web, las ventas, la operación y la administración, la calidad del servicio a tus clientes, las redes.

La búsqueda de mejora continua está bien. Pero tu principal recurso, la atención y el foco, no es infinito.

Preguntarte qué puedo mejorar sirve. Pero una mejor pregunta es qué parte de todo el proceso tengo que mejorar para que mejore todo lo demás.

Recién cuando resuelvas eso en específico, será momento de pasar a lo siguiente.

5. Construye en equipo

Cuando partí en esto empecé sólo. Y aunque hay varias ventajas en el modelo de company of one que quiero mantener en mi vida, trabajar junto a otras personas es fundamental.

Por lejos lo más valioso de este año ha sido dejar de cargar todo en mis hombros: el podcast, el marketing, el equipo de coaches de Impulso Directivo, un proceso de asociación para crecer la capacidad de nuestra oferta de programas de coaching ejecutivo.

Cada vez que tomo de las manos a alguien mejor que yo en algo, esto evoluciona y crece.

Una lección valiosa (que sigo trabajando para explotar a full) es que emprender en serio implica que dejes de ser tú el cuello de botella.

Un año, cincuenta ediciones

Esto no es fácil. Este proyecto sigue en esa etapa inicial que la gran mayoría no sobrevive. Así que sigo en la incomodidad. Pero este año ha estado lleno de aprendizajes.

El salto que di hace meses, lo sigo dando cada día. En cada decisión. En cada tarea de la lista de pendientes que se completa.

Si tú estás considerando dar tu propio salto: emprender, iniciar una nueva etapa, apostar por algo más grande, quiero decirte que lo más probable es que ya estás listo. ¡Lánzate!

Gracias por este año.

Con gratitud,